sábado, 8 de marzo de 2025

ECO DE VOCES

  VOCES HACIA EL CAMBIO. 

💫

Para iniciar con esta reflexión, quiero traer a colación un fragmento del libro Así vivo yo: Colombia contada por los niños depilar Lozano. Este libro es un viaje por Colombia, construido desde la vida de niños y niñas de río y de mar, de montaña y de desierto, de selva y de llano. Unos distinguen la huella de los tigres en la selva, otros persiguen conejos en medio de los frailejones. Camila cabalga por la sabana horas enteras sin parar, y Andrés José sabe mantenerse en pie sobre una canoa en la mitad de un gran río.
 los de Tierra caliente se defienden de las culebras que se les atraviesan en el camino a la escuela, y los que viven en lo alto de las montañas huyen de los mapuros. los niños wayÚ, los nucac macus y los nacidos en el Palenque de San Basilio, San Andrés y providencia tienen, además del español, su propia lengua.  las niñas del Pacífico tocan guaza y son cantadoras; los niños del café hablan de beneficiaderos, y comen a diario arepa y frijoles. Pero todos juegan a la yeva o a las escondidas, así lo llaman. De distinta manera, iban Armando su mundo, siguiendo las enseñanzas de sus mayores. 
Gran parte de esas historias se tejieron en testimonios de varios niños y niñas de un mismo lugar, las otras fueron elaboradas a partir de una sola voz.
Para continuar con la reflexión quiero hablar de  uno de los capítulos del libro, página 22, que habla sobre los saberes antiguos de las comunidades wayú. Mi abuela le echa la culpa de la lluvia escasa al wayú que abandona sus costumbres: "no bailan la yonna, ni respetan a los tíos maternos" dice. por eso ahora, en la escuela, estamos en actualización de cultura. Ya no vamos solo a aprender, a coger dictados, a repetir materias de corrido. Ahora nos enseñan los saberes de los antiguos. Nos hablan de Maleiwa, la madre que fabricó los primeros Wayús;  ella nos repartió en clanes: los epiayus,  los Uraliyús, los Uulianas...  "Antes", dice la profesora,  "estos clanes estaban bien marcados, ahora han perdido importancia". aprendo español y mi lengua: el Wayuunaiki. Tiene más vocales seis, pero menos consonantes  que el español. 
Nos enseñan también que debemos respetar a los mayores, a los que no hablan español "si uno no se sienta escuchar sus historias, ignora lo que hablan los abuelos" ellos hablan de nuestras creencias en los sueños y saben cuándo se debe consultar al piachi, el médico tradicional. los espíritus creemos nosotros se comunican con los humanos vivos en los sueño.
Este fragmento nos habla de manera muy directa de cómo la oralidad aunque puede ser considerada una práctica primitiva y superada no es así, ha subsistido conviviendo con la tecnología, algo que menciona Irene Vallejo. Luego, llega el libro como forma de alargar la vida de la memoria. Es así como este libro es un claro ejemplo del paso de la oralidad a la tradición escrita, para un largo perenne  de lecturas. 
Si bien yo leí un fragmento, cuando nos remitimos al texto de Fernando Vázquez Rodríguez, en su obra El Quijote pasa el tablero, nos manifiesta que, como maestros, no debemos fragmentar los libros que queremos llevar al aula. Es decir, lo que yo hice fue simplemente leerles un retazo del libro. Esto no es válido.  Me confrontó, porque yo creía que era una estrategia buena para atraer a los estudiantes hacia los procesos de lectura consciente. Pero él nos dice que la experiencia estética no puede ser solo un asomo; ofrecer fragmentos convierte la lectura en una práctica inmediatista, academicista y momentánea. Por eso, también nos recomienda que, cuando vayamos a llevar un cuento, una lectura o un libro, debemos buscar autores, obras y géneros diversos. Y nuestro deber es que ya debemos haber leído esas obras que vamos a llevar.

Coronela...
Irene Vallejo nos menciona que, como maestros, narrar historias es importante. Hay libros que cambian vidas, y uno de los primeros acercamiento hacia la lectura puede ser a través de  la lectura en voz alta, la cual es un proceso serio, de especial cuidado y preparación,  es un acto de amor y cuidado. Quien te lee, quiere tu bienestar. Por su parte, Fernando Vázquez nos dice que no hay mejor forma de hacer de este ritual algo más mágico que entonar con    emoción los libros, personificarse, disfrazarse e interpretar.
El autor también nos exige elaborar con anterioridad lo mismo que solicitamos a los estudiantes. Por ejemplo, yo siempre me he imaginado cómo evaluar  a mis estudiantes y siempre he pensado que voy a realizar los mismos escritos que les exijo a ellos. De esa manera, todos participamos en un proceso de autoevaluación y heteroevaluación de nuestros conocimientos, a partir de los errores, porque escribir es aprender a tachar. Aprendemos, quizás, más de las formas en que nos equivocamos.
Irene Vallejo nos dice que las bibliotecas son un océano de letras, y que la escritura libera, mientras que la lectura es el pasaporte hacia el futuro. Acorde, Fernando Vázquez Rodríguez nos dice: "Maestro, atrévete a enseñar con compasión, a enseñar desde el amor, porque la pasión rebasa la información, generando el contagio, el deseo, el entusiasmo, la vehemencia. Tenemos que tener libros y, si no es así, construir una biblioteca o visitar bibliotecas".
Yo sé que la educación no puede ser romantizada, que es difícil, que hay poblaciones muy complejas y personas que no contemplan la vida y la misión educativa de la misma manera. Sin embargo, yo sinceramente creo que, si haces las cosas con respeto,  amor, voluntad, y conocimiento, todo tiene que salir bien en ese proceso formativo que estas guiando. 
Obvio, también entendiendo que no eres un superhéroe, y que no se puede salvar al mundo, pero sí se puede hacer un cambio. Todo empieza desde el fascinante mundo de la lectura y la escritura, que es hechizante y poderoso.



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